Muchas cosas sólo se pueden comprar en un quiosco, y a algunas horas sólo se puede comprar en ellos.
El quiosquero nos acompaña desde la infancia, es el primer suministrador de exóticos placeres, las chuches.Más tarde vamos allí a por una mercancía mucho más peligrosa, la prensa, droga cuyo efecto principal es que cada día parece distinto, evitando la caída en el hastío metafísico.
Los quioscos siempre han vendido también tabaco, y a primeros de hace dos años se les ha prohibido, y posteriormente les han obligado a poner una maquina.
Lo malo es, que con tantos suplementos y coleccionables, a la mayoría, y sobre todo a los mas pequeños, ya no les quedará sitio físico.
Desde luego así todo estará mas controlado, pero esto no tiene nada que ver con la salud.
En política el mezclar las cosas aumenta la dificultad de explicarlas.
Pedro De Silva
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