Soy un diputado sin nombre, soy un diputado sin voz,
soy un diputado obediente, soy un diputado sin opinión ni poder, soy un diputado cualquiera de un partido mayoritario. Supuestamente represento a una provincia pero muchas veces me resulta difícil recordar cual ¿Qué mas da la provincia por la que me he presentado? No me pagan por saber cuales son los problemas de mi provincia, transmitirlos en el congreso y buscarles solución. Me pagar por ser obediente, me pagar por votar lo que me mandan, me pagan por aplaudir cuando habla mi líder y abuchear cuando habla el contrario. Me pagan por apretar un botón cuando suena la campana. Me pagan por mantener la ficción de que el Congreso de los Diputados representa la voluntad popular. Me pagan por callarme lo que ocurre en mi partido. Me pagan por ocultar las corruptelas y los robos que realizan mis compañeros. Me llaman diputado pero en realidad soy un actor en una tragicomedia llamada democracia.
soy un diputado obediente, soy un diputado sin opinión ni poder, soy un diputado cualquiera de un partido mayoritario. Supuestamente represento a una provincia pero muchas veces me resulta difícil recordar cual ¿Qué mas da la provincia por la que me he presentado? No me pagan por saber cuales son los problemas de mi provincia, transmitirlos en el congreso y buscarles solución. Me pagar por ser obediente, me pagar por votar lo que me mandan, me pagan por aplaudir cuando habla mi líder y abuchear cuando habla el contrario. Me pagan por apretar un botón cuando suena la campana. Me pagan por mantener la ficción de que el Congreso de los Diputados representa la voluntad popular. Me pagan por callarme lo que ocurre en mi partido. Me pagan por ocultar las corruptelas y los robos que realizan mis compañeros. Me llaman diputado pero en realidad soy un actor en una tragicomedia llamada democracia.
¿Como he llegado hasta aquí? No ha sido por ser el más preparado, ni el más inteligente, ni el más trabajador. He llegado aquí por ser fiel a mis jefes del partido, por ser un pelota, un lameculos inteligente que sabe que culo hay que chupar en cada momento. He llegado aquí porque me eligieron los líderes del partido, no los militantes, los militantes solo sirven para llenar plazas de toros cuando hay campañas electorales son pringados a los que se encomiendan las tareas más penosas y poco retribuidas del partido. No los necesitamos para financiarnos, para eso tenemos al Estado y a los bancos. Tampoco los necesitamos para conseguir votos, para eso tenemos la televisión y la publicidad. Solo los necesitamos para que llenen plazas de toros a cambio de un bocadillo y aplaudan cuando el líder hace una pausa dramática o un chiste sobre las debilidades del contrario.
También los necesitamos para darle al partido una apariencia de organismo democrático, que parezca que nos importan los problemas de la gente. Que parezca que el partido llega a todas partes y que todas las inquietudes de la gente se recogen y llegan al gran líder. Pero para nada más. No llegan ni a la categoría de peones en este juego. Como mucho los podemos comparar con el tablero. Un tablero sobre el que los políticos nos movemos y del que nos alimentamos.
También los necesitamos para darle al partido una apariencia de organismo democrático, que parezca que nos importan los problemas de la gente. Que parezca que el partido llega a todas partes y que todas las inquietudes de la gente se recogen y llegan al gran líder. Pero para nada más. No llegan ni a la categoría de peones en este juego. Como mucho los podemos comparar con el tablero. Un tablero sobre el que los políticos nos movemos y del que nos alimentamos.
De hecho la mayoría de los militantes no saben quien soy al igual que no lo saben la mayoría de mis votantes. Yo estaba en el puesto segundo o tercero de mi provincia, un lugar cómodo que me aseguraba el trabajo. Como ya les he dicho ese lugar me lo he ganado a base de medrar en mi partido, de darle la razón al líder de turno, de decirle a los que me podía favorecer lo que querían escuchar, de hacer el trabajo sucio que me pidieran, de traicionar y pisar a todos los que fuera necesario. Esto puede sonar fuerte pero solo es mi trabajo, mejor dicho la parte más importante de mi trabajo. Hay otra parte que consiste en hablar en mítines y ante periodistas negando todo lo que les acabo de decir y expresando mi honda preocupación por los problemas de España, pero esa es la parte fácil, todos hemos admitido sin problemas que los políticos no contestan a las preguntas que se les hacen, ni dicen nada interesante ¿no? A nadie le va a extrañar que mienta o que simplemente repita las consignas que me han indicado. A vosotros os da igual, vosotros habéis asumido que todo es una mentira una pantomima así que esa parte del trabajo es la fácil. La difícil es mantenerme en mi escaño, que no me expulsen de mi butaca de cuero del congreso y no penséis que vosotros me podéis expulsar, si alguien lo hará serán los líderes...

No hay comentarios:
Publicar un comentario